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LA ISLA DE DRAKKO

Memorias de un Hipno decadente

10 Mayo 2007

El Camino del Tao (Trilogía Pequeño Saltamontes - Parte 1)



Todo empezó cuando me abrí el tercer Ojo a los seis años de edad. Fue algo traumático. Estaba jugando con mi hermano de cuatro años, nos perseguíamos alocadamente, gateando frenéticamente por encima de la mesa del comedor de casa.

En un momento dado, no sé qué me impulsó a saltar a un baúl que había al otro lado, abajo, cerca del suelo. Crucé el abismo de la mesa al baúl a cámara lenta. Fue una eternidad. Y luego empezó mi nueva vida como reencarnación de algún lama tibetano. O algo parecido.

El caso es que fallé al calcular la distancia y me dí en todo el centro de la frente con el canto metálico del cofre. Me saltó un trozo de carne redondo, justo en el entrecejo. Fluyó un chorro de sangre, como una fuente sin caño, a toda pastilla, ensuciando mi ropa y todo el suelo a mi alrededor. Recuerdo que lloré y grité como si me fuera a morir. Mi abuela acudió corriendo y trató de taponarme la herida. Mi hermano había enmudecido, estaba desencajado, blanco como la nieve y con los ojos desorbitados, contemplando aterrorizado la escena.

Luego se me hizo todo borroso. No sé si me desmayé. Aún tengo la cicatriz bien visible, como un cráter en mitad de la frente. En definitiva, me trepané el cráneo, de un modo similar a un ritual de iniciación que, según algunos autores expertos en el tema, realizan determinados monjes budistas en un lejano, recóndito y misterioso rincón del Himalaya. De alguna forma, creo que me autoactivé la glándula pineal, el chakra frontal, el de la intuición, el de la percepción extrasensorial.


Bueno, no sé si eso me ha servido de mucho en la vida, más bien poco, seguro, pero lo que sí es cierto es que a raíz de ese impactante suceso empecé a interesarme por los aspectos de la conciencia y reflexionaba a menudo, ya a esa corta edad, sobre el sentido de la vida, de dónde veníamos y cuál era nuestra misión en este planeta.

Fruto de esa inquietud, empecé a leer obras de ensayo sobre temáticas que hoy llamaríamos de "crecimiento personal" . Claro que a finales de los años 60 , con apenas diez años que tenía, poca información había disponible y desde luego no existía Internet ni nada parecido.


Así que no me quedaba más remedio que afinar mi olfato en mis "razzias", a la caza de libros viejos en el Mercado de San Antonio de Barcelona, donde encontré obras maestras de autores emblemáticos de la época, muchos de ellos inspiradores de la cultura hippie, como el "Manual del Budismo Zen" del monje D. T. Suzuki o "El Futuro del Éxtasis", del ideólogo contracultural Allan Watts o "El Lobo Estepario" del célebre autor alemán Hermann Hesse. De esta forma empecé a manejar términos como "Meditación", "Iluminación", "Satori", "Dharma", "Mantra", "Prana", "Samsara", "Koan", "Tao", etc., etc., etc.

De repente, Oriente se unía a Occidente y fluía un maná de sensaciones, conocimientos y ansias por saber mucho más. Se me abrió un inmenso universo de luz espiritual. La sabiduría milenaria de China, del legendario Japón, del sagrado Tibet. Y justo entonces, como llegado de las escarpadas montañas más allá del Nepal, cayó en mis manos el que sería mi libro de cabecera durante mucho tiempo: "El Tercer Ojo", escrito por un supuesto monje budista llamado Tuesday Lobsang Rampa.

Digo supuesto porque con el tiempo se supo que el autor era en realidad un señor inglés, hijo de un modesto fontanero, llamado Cyril Henry Hoskin (1910-1081), que más tarde justificó en uno de sus libros que su cuerpo había sido poseído por el espíritu de un auténtico lama tibetano. Pero aunque no se sepa a ciencia cierta su verdadera identidad, lo que puedo afirmar es que sus textos me ayudaron e influyeron positivamente en una etapa difícil de mi vida.


Por aquel entonces estaba terminando mis estudios de Bachillerato, tenía que enfrentarme a la vida real en pleno ocaso del franquismo y me sentía muy desorientado. Siempre pensé que podía tomar dos caminos en mi existencia: intentar ser una especie de monje tibetano o convertirme a costa de lo que fuera preciso en un implacable multimillonario playboy. Al final no fue ni lo uno ni lo otro, sino que tomé lo que pude sobre la marcha de lo que me ofreció la fatigosa y dura realidad.

Pero en esa época, las lecturas orientales y Lobsang Rampa en particular, me afectaron profundamente. Puedo asegurar categóricamente que, tras leer uno de su libros más famosos, "El Cordón de Plata", tuve una experiencia genuina de viaje astral, mientras yacía en la cama de mi habitación. Me vi saliendo de mi cuerpo, después de seguir al pie de la letra las instrucciones de la novela, relajándome en mi lecho, entre penumbras, respirando lentamente. Hubo un instante que vi mi propio cuerpo desde lo alto, pero me asusté tanto que regresé de un abrupto tirón y empecé a temblar, con la piel erizada y sudores fríos. Y fue algo auténtico, no una fantasía de un sugestionable adolescente.


Una página para realizar viajes astrales:

http://www.mind-surf.net/talleres/lobsang.htm


Ese fue el inicio de una búsqueda personal de respuestas, que coincidió con la ola de orientalismo mezclada con el estilo de vida hippie que llegó a finales de los años 60 a una gris España, proveniente de los mitificados Estados Unidos de América.

Un periodo en que me inicié en el misticismo hindú de la mano de los Beatles y sus gurús de la India, bebí de la música progresiva de grupos como Jade Warrior, la electrónica de Tangerine Dream o el rock psicodélico de los Hawkwind .


Página oficial de Jade Warrior:

http://www.radagast.org/jade-warrior/


Y tampoco me perdía ningún episodio de la legendaria serie de TV "Kung-Fu" (1973), protagonizada por un excelso David Carradine. También abrió la Caja de Pandora de las Artes Marciales y mi devoción por el malogrado pero fabuloso Bruce Lee. Pero eso merece un blog aparte.


Como decía Allan Watts: "El Misterio de la Vida no es un problema que hay que resolver, sino una realidad que hay que vivir día a día".

Página USA de la serie Kung-Fu:

http://www.kungfu-guide.com

servido por Sergio 3 comentarios compártelo

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Sangar

Sangar dijo

Que intersante Sergi. Siento la manera como se abrio tu tercer ojo... yo tuve una experiencia similar con mi hermana casualmente. Lo que claro ... ami no me llamo el camino de la espiritualidad. De todos modos es interesante sabes mas de ti ^^

Un abrazo querido amigo.

Cesar

12 Mayo 2007 | 01:00 AM

Man Lei

Man Lei dijo

Hola amigo y vecino, tengo cinco años menos que tu pero me siento identificado con algunas etapas de tu vida, posiblemente es la de muchos adolescentes.
Bien pues tus relatos me fascinan, sigue asi.
Un abrazo

12 Mayo 2007 | 08:50 AM

Sergio G. M.

Sergio G. M. dijo

Bueno, ya sabéis que este blog es una especie de diario personal de recuerdos nostálgicos míos... intento describir de la forma más amena posible experiencias y sensaciones o reflexiones de mi vida... mi deseo es compartirlo con gente afín... yes una alegría saber que hay alguien ahí fuera que conecta con estas cosas... saludos y un abrazo bien fuerte...

12 Mayo 2007 | 10:38 AM

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A veces me llaman Sergio, casi siempre Drakko Drakslayer... en esta isla perdida convivo con mis fantasmas, mis aficiones, mis vivencias, mis penas y alegrías, mi pasado y mi presente, como un ilusionista, un prestidigitador de la vida...

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